Aprende cómo hacer un catálogo de productos impreso paso a paso

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El catálogo de productos impreso sigue siendo una herramienta muy efectiva para pymes y autónomos, incluso en plena era digital. Bien trabajado, es mucho más que un folleto bonito: es un vendedor silencioso que respalda tus acciones comerciales, mejora tu imagen de marca y ayuda a cerrar ventas cara a cara, por teléfono o incluso online.

Si estás pensando en lanzar o renovar tu catálogo, en esta guía aprenderás paso a paso cómo plantearlo, estructurarlo, diseñarlo, elegir el papel, trabajar con la imprenta y sacarle todo el partido posible en tus acciones de marketing y ventas.

Define el objetivo del catálogo antes de diseñar nada

Antes de abrir un programa de diseño o llamar a una imprenta, necesitas tener claro para qué servirá el catálogo y cómo se integrará en tu estrategia comercial.

Algunas funciones habituales de un catálogo impreso son:

  • Apoyo a la fuerza de ventas: acompañar visitas comerciales, ferias y reuniones con distribuidores.
  • Captación de nuevos clientes: envío por correo, reparto en eventos o puntos físicos.
  • Refuerzo de marca: transmitir profesionalidad, coherencia visual y confianza.
  • Complemento del canal online: dirigir tráfico a tu tienda e-commerce o página web.

Define también a quién va dirigido:

  • Clientes finales (B2C) con enfoque más visual y emocional.
  • Empresas o distribuidores (B2B) con foco en datos técnicos, condiciones y márgenes.

Cuanto más específico seas con tu público (por ejemplo, “tiendas gourmet independientes de España” o “pymes industriales en la zona norte”), más fácil será tomar decisiones de contenido, tono, tamaño y tirada.

Selecciona los productos que deben aparecer

Un error frecuente de muchas pymes es intentar meter todo el catálogo en un único impreso. Eso lo vuelve denso, caro y menos efectivo. Es mejor priorizar y, si es necesario, crear varias piezas especializadas.

Clasifica y prioriza tu oferta

Empieza por clasificar tus productos en grandes grupos:

  • Superventas: los que generan mayor facturación o margen.
  • Novedades: lanzamientos o gamas recientes que quieres impulsar.
  • Productos estratégicos: aquellos que abren puertas a otras ventas (productos gancho).
  • Complementarios: artículos que aumentan el ticket medio.

Decide qué tipo de catálogo vas a crear:

  • General: incluye lo más relevante de todo tu porfolio.
  • Por líneas de producto: uno para cada segmento de cliente.
  • Temático o de campaña: por temporada (verano, Navidad) o por sector.

Recuerda que siempre podrás complementar con fichas técnicas sueltas, listas de precios o documentos específicos para productos muy complejos.

Estructura del catálogo: ordena para facilitar la compra

Una buena estructura ayuda al lector a entender tu oferta y encontrar rápido lo que busca. No se trata solo de estética, sino de usabilidad comercial.

Esquema base recomendado

Un esquema habitual y efectivo para pymes es:

  • Portada: logotipo, claim comercial y una imagen fuerte que represente tu propuesta de valor.
  • Primera doble página: quién eres, qué solucionas y por qué confiar en tu empresa.
  • Índice: muy útil si el catálogo tiene más de 24 páginas.
  • Bloques por categoría: agrupación clara de familias de productos.
  • Información práctica: condiciones, garantías, servicio postventa, datos de contacto.
  • Contraportada: llamada a la acción y vías de contacto (teléfono, email, web, redes).

Dentro de cada categoría, intenta seguir siempre el mismo patrón de presentación: foto, características clave, beneficios y referencias o variantes.

Define la información que llevará cada producto

La ficha de producto en un catálogo impreso debe equilibrar claridad y brevedad. Piensa qué necesita saber un cliente para decidir si le interesa y dar el siguiente paso (pedir presupuesto, llamar, visitar tu web, etc.).

Elementos básicos de una ficha de producto

Incluye, como mínimo:

  • Nombre del producto claro y legible.
  • Descripción breve centrada en beneficios, no solo en características.
  • Características clave: medidas, materiales, capacidades, colores, usos recomendados.
  • Referencia o código para facilitar pedidos y consultas.
  • Fotografía o ilustración de buena calidad.

Sobre el precio, valora dos opciones:

  • Incluir precios: útil en B2C o si tienes tarifas muy estables.
  • No incluir precios: recomendable en B2B o mercados muy cambiantes; indica “consúltanos precio” y remite a tu web o comercial.

La importancia del diseño y la maquetación profesional

Aunque existan plantillas y programas básicos, un catálogo forma parte de la imagen de tu empresa. Si tu presupuesto lo permite, trabajar con un diseñador o estudio profesional suele ser una inversión rentable.

Aspectos de diseño que debes cuidar

  • Coherencia de marca: respeta tu logotipo, colores corporativos y tipografías.
  • Jerarquía visual: títulos, subtítulos y precios deben leerse con facilidad.
  • Espacio en blanco: no satures las páginas; un diseño aireado transmite calidad.
  • Estilo fotográfico unificado: mismos fondos, tipos de plano y tratamiento de color.

Si ya trabajas con materiales sostenibles o papeles especiales, puedes reforzar esa imagen seleccionando soportes como Favini Refit, que aportan textura y presencia al catálogo y comunican tu compromiso medioambiental de forma tangible.

Elección de formato, tamaño y número de páginas

Las decisiones técnicas impactan directamente en el coste, la usabilidad y la percepción de calidad del catálogo.

Tamaño y orientación

  • A4 (210 x 297 mm): estándar, ideal para catálogos completos con mucho contenido.
  • A5 (148 x 210 mm): más manejable y económico, perfecto para ferias y envíos.
  • Formato cuadrado u otros especiales: más diferenciadores, pero suelen encarecer la impresión.

La orientación horizontal puede funcionar muy bien cuando las fotografías son panorámicas o necesitas mostrar composiciones de producto.

Número de páginas

Los catálogos suelen imprimirse en pliegos de 4 páginas, por lo que es práctico pensar siempre en múltiplos de 4 (24, 32, 40, etc.).

Valora:

  • Por debajo de 24 páginas: más económico, ideal para gamas cortas o campañas.
  • Entre 24 y 64 páginas: rango habitual para catálogos de pyme.
  • Más de 64 páginas: puede ser necesario para porfolios amplios, pero revisa si podrías dividir en varios catálogos temáticos.

Tipos de papel, gramaje y acabados

El papel y los acabados influyen en la percepción de calidad y también en el peso (muy relevante si vas a enviar catálogos por correo).

Gramaje recomendado

  • Interior: entre 115 y 170 g/m² suele ser suficiente para dar buena sensación sin disparar costes.
  • Portada: entre 250 y 350 g/m² para que resulte más rígida y resistente.

Tipo de papel

  • Estucado brillo: colores muy vivos; ideal para productos muy visuales (moda, decoración, retail).
  • Estucado mate: aspecto más elegante y moderno, buena lectura de textos.
  • Papel offset o reciclado: transmite cercanía y sostenibilidad, muy alineado con marcas responsables.

Si la sostenibilidad es parte de tu propuesta de valor, pide a tu imprenta opciones certificadas (FSC, PEFC, papeles reciclados) e inclúyelo como argumento en el propio catálogo.

Acabados adicionales

Según tu presupuesto, puedes añadir:

  • Plastificado mate o brillo en portada para proteger y reforzar la imagen.
  • UVI sectorizado sobre el logotipo u elementos clave para destacar.
  • Troquelados o solapas para catálogos que también funcionan como carpeta.

Encuadernación: cómo se va a usar el catálogo

El tipo de encuadernación condiciona la durabilidad, el coste y la comodidad de uso.

  • Grapado (cosido al caballete): opción más económica para catálogos de hasta 64 páginas aprox.
  • Rústica fresada o cosida: ideal para catálogos más gruesos que deben durar todo el año.
  • Wire-o o espiral: muy cómodo para uso intensivo en mostrador u oficina, aunque algo menos “premium”.

Piensa en el contexto: ¿lo usarán los comerciales a diario? ¿Estará encima de la mesa del cliente? ¿Se enviará masivamente por correo? Cada uso puede requerir una solución distinta.

Fotografía de producto: clave para vender más

El mejor diseño no compensa unas fotos mediocres. Invertir en fotografía profesional puede marcar la diferencia entre un catálogo correcto y uno que realmente impulse las ventas.

Recomendaciones para las fotos

  • Cohesión visual: mismo tipo de fondo, iluminación y encuadre para toda la gama.
  • Imágenes de contexto: además de la foto del producto, muestra cómo se usa o instala.
  • Resolución adecuada: pide a tu diseñador o imprenta las especificaciones (normalmente 300 dpi a tamaño de impresión).
  • Versiones recortadas: ten copias en formato digital para usar también en web y redes.

Cómo preparar los archivos para imprenta

Para evitar problemas de impresión, es importante entregar los archivos siguiendo unos estándares técnicos mínimos.

Aspectos técnicos básicos

  • Formato de entrega: PDF listo para imprimir, con sangrados y marcas de corte si la imprenta lo solicita.
  • Colores: trabajar en CMYK (no RGB) para una reproducción fiel.
  • Tipografías: incrustadas o convertidas en curvas para evitar cambios.
  • Márgenes de seguridad: no coloques textos o elementos importantes pegados al borde.

Habla con tu imprenta antes de empezar a maquetar para que te den sus plantillas o indicaciones concretas; te ahorrarás revisiones y sorpresas.

Calcular tirada y presupuesto de tu catálogo

La tentación de imprimir más por unidad más barata es grande, pero piensa en el catálogo como un material vivo: cambiará cuando haya nuevas tarifas, líneas de producto o cambios de marca.

Factores para definir la tirada

  • Tamaño de tu base de clientes y potenciales a visitar en los próximos 12 meses.
  • Acciones comerciales previstas (ferias, mailings, visitas, presentaciones).
  • Vida útil estimada del catálogo antes de quedarse desactualizado.

Para pymes y autónomos, suele ser más estratégico hacer tiradas moderadas (por ejemplo, 500–2.000 unidades), revisar resultado y, si funciona, reimprimir con pequeños ajustes.

Integra el catálogo impreso con tu estrategia digital

Tu catálogo no debe vivir aislado: puede ser un gran aliado de tu e-commerce, tus campañas de email marketing y tus acciones en redes sociales.

Ideas para conectar papel y online

  • Incluye la URL de tu e-commerce y de secciones clave (novedades, outlet, atención al cliente).
  • Añade códigos QR que lleven a vídeos de demostración, fichas técnicas ampliadas o formularios de presupuesto.
  • Destaca promociones online exclusivas para quien tenga el catálogo.
  • Recoge leads: anima a los receptores del catálogo a registrarse en tu newsletter para recibir actualizaciones de producto.

Plan de distribución: cómo hacer que tu catálogo se mueva

Un catálogo impecable que se queda en cajas en el almacén no genera ventas. Diseña un plan de distribución y úsalo activamente en tu día a día comercial.

Canales de reparto recomendados para pymes

  • Visitas comerciales: siempre dejar un ejemplar actualizado tras la reunión.
  • Ferias y eventos: ofrecerlo solo a contactos cualificados para no desperdiciar ejemplares.
  • Envío postal selectivo: a una lista cuidada de clientes potenciales de alto valor.
  • Mostrador o punto de venta: tener ejemplares disponibles para recoger.

Controla cuántos catálogos entregas y a quién, y vincula su reparto a objetivos concretos (por ejemplo, generar llamadas de seguimiento o visitas comerciales).

Mide el impacto del catálogo en tus ventas

Para saber si tu catálogo de productos impreso está funcionando, necesitas unos mínimos indicadores.

Métricas básicas a seguir

  • Contactos generados: llamadas, correos o formularios que mencionan el catálogo.
  • Pedidos asociados: ventas que se cierran tras entregar un catálogo.
  • Tiempo de uso: cuánto tiempo tus comerciales o distribuidores lo siguen utilizando.
  • Feedback de clientes: qué partes consideran más útiles, qué echan en falta.

Con esa información podrás mejorar la siguiente edición, ajustando contenidos, estructura, tirada o incluso cambiando el enfoque hacia catálogos más segmentados por tipo de cliente o sector.

Trabajado con intención y coherencia con tu estrategia de marketing y ventas, un catálogo impreso puede convertirse en una herramienta de alto impacto para dar visibilidad a tu oferta, reforzar tu marca y, sobre todo, ayudar a tu equipo comercial a vender mejor.

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